Así fue mi parto respetado

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Ha pasado casi un mes después de dar a luz al pequeño Samuel y el balance no puede ser más positivo. Me encuentro bastante recuperada, lo que llaman depresión postparto creo que no ha aparecido por aquí, la lactancia se ha establecido bien, el niño va cogiendo peso como un toro y bueno, de momento nos vamos apañando con las rutinas.

Después de haber pasado por una cesárea programada en mi primer embarazo (os lo contaré en otro post) tenía clarísimo que con el segundo, quería intentar por todos los medios, siempre que fuese posible y no corriera riesgo la salud del bebé ni la mía, el parto normal. Y aunque este es mi segundo hijo, al tener el primero por cesárea, este se trató de mi primer parto, así que estaba como primeriza total.

Con este embarazo, decidimos -ya en la semana 36 y por razones que desvelaré también en otro post-, dar a luz en un hospital público de Madrid. Aunque mi fecha probable de parto, es decir, la semana 40 la hacía el 24 de enero, el día 10 ya empecé con los pródromos de parto. Os juro que pensaba que me ponía de parto ese día!! Lo que hace la ignorancia, jaja. Pero no, el malestar pasó, y estuve un par de semanitas más tranquila. Tan tranquila, que hasta me marqué un baile al estilo JLo que triunfó en mi Instagram, ya que todo el mundo me preguntaba, ¿y el baby pa’ cuándo?

Hoy hay luna llena ?, he hecho la caminata?‍♀️ de rigor y le he leído a Samuel todos los mensajes que hemos recibido Sr. Marido y yo animándole su llegada. Por eso, no queda otra que bailar ?? y preguntarnos… ¿Y EL BABY PA CUANDO? . . Si se preguntan si me da vergüenza, la verdad es que en este momento de mi vida la dignidad se ha ido al trasto, así que cualquier cosa para que este niño salga ya! ??‍♀️ . . Gracias a los realizadores del vídeo y la canción ???, hay que ver que se prestan para todo @jessicamaaartins @danielveranavarro @fromerito . . #40weekspregnant #40semanas #yelbabypacuando #notyet #salya #baby #bebe #familia #jlo #dancing #maternidad #maternidadmillennial #yelanillopacuando #pregnant #pregnantdancerUna publicación compartida de TatiLuis, una madre millennial (@tatiluis) el

Pues no sé si el baile hizo efecto o no, el hecho es que unos días más tarde, un día justo después de haber salido de cuentas, empezaron las verdaderas contracciones de preparación, y SPOILER ALERT: esas SÍ duelen. Por estas casualidades, o como me gusta llamarlas a mí ‘Diosalidades’ o ‘Diocidencias’, mi vecina es matrona, y no sabéis la bendición tremenda que eso significa: ¡GRACIAS BEA! Además de poder contar con un curso de preparación al parto y una asesoría totalmente personalizada en su centro Materna Yoga, le tuve el WhatsApp fundido todo el finde, preguntándole si era normal una cosa u otra. Y lo único que hacía era darme más y más ánimos. El viernes por la tarde solté lo que llaman ‘tapón mucoso’ (vaya nombre menos elegante) y a partir de allí las contracciones eran más frecuentes y más dolorosas. Tenía una aplicación (¡Yo y las aplicaciones!) que la activaba en cuanto me venía una contracción y la apagaba en cuanto se iba, así podía medir la frecuencia y la duración, y calcular si era momento de ir al hospital o no. En este enlace puedes mirar algunas.

El viernes por la noche tenía las contracciones cada 2 min, así que nos plantamos en el hospital a las 2:30 de la madrugada. Pero pasó como cuando llamas al informático para que te mire un fallo del ordenador o llevas el coche al mecánico. Que justo se arregla. Pues eso, fue llegar al hospital y las contracciones empezaron a disminuir. Estuve allí un par de horitas y para casa. Todo el sábado en casa, con contracciones nuevamente (cada vez dolían más) y yo pasé el día entre la bañera con agua caliente, la ducha, la pelota de pilates (bendita pelota), y haciendo los ejercicios que Bea me había enseñado en el curso que nos dio de preparación al parto. Y por supuesto, entre contracción y contracción, algún capítulo de Friends caía jaja.

Sala de monitores pasando las primeras contracciones

Esa noche, después de la décima (calculo yo) ducha caliente, ya las contracciones eran cada minuto, minuto y medio. Eran nuevamente las dos de la madrugada y llevaba casi tres días en este baile. No aguantaba más y le dije a Dani que cogiera la maleta y nos fuésemos al hospital. Mi intención siempre fue grabar todo y hacer un súper Vlog como hacen las Youtubers famosas, pero amigas y amigos, AY AMIGAS Y AMIGOS… en ese camino al hospital yo no creía en nadie. Los ‘descansos’ entre contracción y contracción solo me daban para coger aire y oxigenarme porque enseguida ya me venía la otra y dolían. Eso sí, cuando paraban sentía un gran alivio.

En el coche saqué el DNI, la tarjeta sanitaria y nada más llegar al hospital, se los di como pude a la sanitaria que me recibió. Hice que Daniel firmara mi ingreso y me fui a la sala de espera y me puse a ver las pantallas esperando mi turno. Estaba segura que si llamaban a alguien antes que a mí, el dragón de Juego de Tronos haría aparición a través de mí en el acto. Pero no, hicieron justicia y me llamaron a los 8 min. Qué 8 minutos más largos.

Me pasaron a triaje, y nada más verme, la chica llama al celador y le dice por teléfono «aquí tengo a una chica para parto… ven ya que está justita justita». Pues en cero coma tenía al celador allí que me llevó corriendo al paritorio donde me recibió un equipo de matronas increíbles. Me explicaron que me tenían que hacer un tacto, cómo era el proceso y cuál era la finalidad y… ¡ya estaba casi a mitad de dilatación! ¡Menudo subidón! Ya sabía que en nada conocería a mi bebé y lo tendría en brazos.

Justo después, me preguntaron qué tipo de parto quería, si natural en paritorio, natural en agua, (…) me dio varias opciones pero ni la dejé hablar, directamente pedí la ‘walking epidural’, para los que no lo sepáis, se trata de una anestesia epidural más «suave» que no te quita el dolor por completo, solo te alivia una parte y no te anula la movilidad en las piernas, lo cual te permite caminar y por supuesto cooperar en el trabajo de parto con el movimiento.

En cuanto me pusieron la anestesia, ¡vi la luz! Bendito momento, bendito anestesista, bendita medicina. Dios bendiga a Fidel Pagés, le estoy muy agradecida jajaja. Desde ese momento, maridín y yo estuvimos en el paritorio muy tranquilos, relajados y esperando el momento hasta que ya se completó la dilatación y empezamos la fase del expulsivo.

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He de decir que esta era la fase que yo más temía, tenía miedo que me doliera, que el niño «no bajara»… en fin. Escuchas tantas historias terroríficas que uno termina traumatizado antes de vivirlo. Para esto, he de decir que (1) la preparación es clave, la información te da poder y en eso, mi vecina/matrona me ayudó muchísimo, (2) el equipo sanitario del hospital me dio muchísima confianza, en todo tiempo resolvieron mis dudas incluso antes de yo planteárselas, estuvieron siempre atentos, con amabilidad, empatía y cariño y (3) definitivamente el acompañamiento es clave y para mí contar con el apoyo de mi marido fue clave. Él no solo lo vivió como espectador sino como protagonista. En todo tiempo estuvo involucrado desde el primer momento del embarazo y en el parto no fue la excepción.

Así que con este panorama afronté esta última etapa del parto y empecé a pujar por sacar a Samuel. Primera vez en mi vida que lo hacía y según la matrona, ¡lo estaba haciendo bien! Así que me vine arriba (es que soy muy competitiva jajaja) y la verdad es que disfruté mucho del momento, me dejé guiar en todo momento y en menos de una hora, tenía a mi pequeño en mis brazos. No hubo necesidad de episiotomía ni nada, tuve un desgarro mínimo y me dieron un solo punto, del cual me recuperé en unos días. He de hacer una mención especial a mi matrona Sandra, una profesional como la copa de un pino, que fue súper cariñosa, cercana e hizo el proceso muchísimo más fácil y llevadero. ¡Gracias Sandra!

Hicimos piel con piel inmediato durante más de tres horas y establecimos con éxito la lactancia, luego fue el turno de papá y después de casi seis horas, nos pasaron a la habitación. Fue un momento increíble. Estuvimos solo los tres disfrutando de ese momento que seguro recordaremos para toda la vida, sin interrupciones, sin fotos, sin invasiones, descansando. En definitiva, el parto que siempre quisimos.

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Sobre mi

Mi nombre es  Tatiana, madre millennial de un niño de generación aún desconocida, y futura mamá de su hermanito menor. Comparto mi punto de vista de la maternidad, la vida y algunas historias cuando me viene la inspiración. Puedes encontrarme en Instagram como @TatiLuis. 

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